Madarcos

Madarcos es un pequeño municipio situado en las estribaciones de Somosierra, que destaca de forma especial por su arquitectura tradicional. El núcleo urbano no ha sufrido cambios importantes a lo largo de la historia y guarda distintos elementos de su actividad tradicional fundamentalmente ganadera. La edificación tradicional es de una sola planta, cubierta a dos aguas y con muros de mampostería realizados con roca de granito y esquisto. Entre los edificios quedan espacios de huertas y corrales cerrados de piedra.

No existen documentos que especifiquen el momento del nacimiento de Madarcos, sin embargo, es muy probable que se originara por el asentamiento de pastores después de la reconquista en la época medieval, como pasó con los pueblos de su alrededor.

Madarcos se encuentra en la zona septentrional de la provincia de Madrid, en las estribaciones de Somosierra y al pie de un cerro denominado Majada de la Peña. Es un territorio accidentado, de suaves pendientes. El pueblo se asienta en un altiplano bordeado por la hoz que forma el río Madarquillos. La mayoría de las viviendas son cuadras rehabilitadas que han conservado su esencia.

Madarcos tiene una superficie de 8,46 km² Limita con los municipios de Horcajo de la Sierra-Aoslos, Horcajuelo de la Sierra, Prádena del Rincón, Puentes Viejas y Piñuécar-Gandullas.La localidad se encuentra a una altitud de 1059m

La altitud del término oscila entre los 988 y los 1300 m., siendo sus alturas más importantes el Cerro Quiñones (1324 m.) y el Pico de la Dehesilla (1316 m.) El principal curso fluvial es el río Madarquillos que nace en la Sierra de La Acebeda. En él confluyen los arroyos de San Benito y el Hondo, así como el río Cocinillas o de la Nava. Estos ríos van a desembocar (en territorios pertenecientes al pueblo de Gandullas) al embalse de Puentes Viejas, que comienza en el extremo sur del término de Madarcos, en el sitio llamado de San Cristóbal.

En torno al Pico de la Dehesilla se extiende una amplia zona de monte bajo que supera casi el 50% del término y está dedicada a prados y pastizales con matorral y roble disperso y una pequeña zona de sotos. Las tierras a lo largo del río Madarquillos, cerca del pueblo, son huertas de regadío con abundante vegetación y arbolado.

que visitar

Qué visitar

Iglesia Parroquial de Santa Ana
Construida en el siglo XVII, es de planta rectangular con una sola nave. La espadaña, con dos campanas, es el elemento más interesante que se conserva del edificio. La pila bautismal, de piedra, es también el único elemento originario del mobiliario interior.
El conjunto formado por el potro, la fragua y el lavadero público se rehabilitó en 1991.

Arquitectura moderna
Aunque no es un lugar de visita propiamente dicho, merece la pena contemplar este edificio situado junto a la iglesia. Es obra de los arquitectos Emilio Pemjean, Rodrigo Pemjean y Carmen Martínez y recibió un importante premio por su arquitectura en 1998. Consta de dos volúmenes -uno alberga la sala de reuniones y el otro albergaba las dependencias municipales y la clínica y ahora es nuestra Casa del Baile- y se caracteriza por no tener ventanas, aunque la luz entra por tragaluces y cristaleras.

Gastronomía

La matanza del cerdo constituía una rica y abundante despensa para todo el año. La carne de ternera que proporcionan nuestros pastos es muy apreciada.

Actualmente hay vecinos del lugar que se dedican a el ahumado de carnes y pescados con un resultado muy logrado.

Historia

No hay datos sobre el origen de Madarcos y su existencia no está documentada hasta el siglo XVIII. En el término, en un lugar conocido como La Nava, hoy despoblado, se han descubierto restos arqueológicos de un asentamiento de época medieval. Distintos textos acreditan la presencia en este lugar, hasta el siglo XVIII, de una aldea con parroquia denominada Santa Cruz de la Nava.

La economía del pueblo ha sido siempre agraria y ganadera, tradicionalmente existía una parte del término con terrenos de regadío (abastecidos por la reguera común que viene de Robregordo), en la que se producía lino, trigo, centeno, frutales y hortalizas. En la parte de secano se producía centeno. El resto, estaba ocupado por parte de secano y monte. La Dehesa Boyal era aprovechada por todos los vecinos. Las Eras eran públicas, y comunes.

En el siglo XIX se produjo un progresivo decrecimiento de los cultivos que se redujeron a hortalizas, leguminosas y frutales, y una mayor especialización ganadera centrada sobre todo en el lanar y el vacuno. A mediados del siglo XX la producción se mantenía, pero el vacuno de leche fue sustituido por la vaca de carne. Se introdujeron las gallinas y desapareció completamente la cría familiar de porcino.

Arquitectura

La arquitectura tradicional, al igual que otras manifestaciones populares, es un elemento que forma parte de la propia identidad de los pueblos, de lo que han sido y de lo que son.

Asi, todo el pueblo constituye un ejemplo de la arquitectura típica serrana: calles estrechas, casas bajas de piedra, corrales, hornos y huertos para consumo propio.

Adaptada a las necesidades de una sociedad rural, escasa de comodidades y sobria de costumbres, la vivienda rural tradicional respondió durante siglos con soluciones sencilla e ingeniosas, a las necesidades de las personas que en ella habitaban. Casa sobrias de aspecto tosco, pero con una excepcional adaptación al clima usando para ello los materiales puestos al alcance de la mano por la naturaleza.

De dos plantas, muros de piedra con adobe y sin enfoscar, ventanas pequeñas para proteger al interior del frío, Tras el portal, en la planta baja la cocina, la cuadra y el horno de leña (en el que se utilizaba normalmente encina). En la planta superior una sala con dos habitaciones forma la estructura básica de la vivienda tradicional serrana.

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