Qué hacer en la Sierra Norte de Madrid, más allá de las fotos

Cuando la gente piensa en la Sierra Norte de Madrid, casi siempre se le viene a la cabeza lo mismo: pasear por Patones de Arriba, hacer fotos a las casas de pizarra y comer bien. Y no van desencaminados. Pero si te quedas más de un día, te das cuenta de que esta zona da para bastante más: agua, bici, senderismo de verdad y hasta un pequeño museo que sorprende a todo el mundo.

Torres del castillo y la muralla de Buitrago del Lozoya al atardecer

Esto es lo que de verdad se puede hacer aquí, organizado por tipo de plan.

Senderismo

Cárcavas de Patones y Cancho de la Cabeza. Saliendo de Patones de Arriba, la ruta sube en zigzag entre pizarra y jaras hasta un mirador natural con vistas a todo el valle. Son unos 10 km circulares, exigentes en algunos tramos, pero sin necesitar experiencia previa en montaña. Se hace en una mañana.

Cañón del Lozoya hasta el Pontón de la Oliva. Mucho más tranquila: unos 7 km ida y vuelta, sin apenas desnivel, ideal con niños. El sendero sigue el río entre paredes casi verticales, y no es raro ver algún buitre leonado planeando por encima; esta zona forma parte de sus dominios.

Chorrera de Mojonavalle, en el Puerto de Canencia. Desde el aparcamiento del puerto, la Senda Ecológica de Canencia atraviesa un precioso abedular hasta un mirador sobre esta cascada escondida. La versión corta, apta para toda la familia, son unos 4 km; si quieres subir hasta el Pico Perdiguera, el recorrido se alarga a unos 13 km. Aparca pronto los fines de semana: el parking se llena.

Cascada del Purgatorio. Muy cerca de Canencia, es otro de los clásicos de la zona para quienes buscan más agua y menos sol, sobre todo en primavera, cuando el caudal está en su mejor momento.

Hayedo de Montejo. El hayedo más meridional de Europa, y precisamente por eso protegido: solo se entra con visita guiada y hay que reservar plaza con antelación en el ayuntamiento de Montejo de la Sierra, sobre todo en otoño, cuando el bosque se pone de color cobre y las plazas vuelan.

Un apunte: si ves por internet rutas que mencionan la Cuerda Larga (Navacerrada-Morcuera) como parte de la Sierra Norte, ten cuidado. Es una travesía real y espectacular, pero pertenece a otra zona de la Sierra de Guadarrama, mucho más exigente (más de 20 km y picos de 2.300 metros), y no es para principiantes.

Agua

Embalse del Atazar. Además de ser una de las postales más bonitas de la sierra, es donde va la gente de la zona a hacer piragüismo o paddle surf cuando aprieta el calor. Con una tarde basta para meter el kayak en el agua y remar entre orillas de pizarra.

Área Recreativa de Riosequillo, en Buitrago del Lozoya. Aquí está, literalmente, la piscina natural más grande de España: más de 220 metros de largo y 4.200 m² de lámina de agua, junto al embalse de Riosequillo y con vistas a la sierra de Guadarrama. Abre en temporada de verano, con entrada de pago (unos 9 € por persona) y aforo limitado, así que conviene ir pronto o entre semana. Tiene parking gratuito, sombra y zona de merenderos.

Bicicleta

Ruta BTT Lozoyuela – Las Navas – Sieteiglesias. Unos 42 km y 700 m de desnivel por antiguas vías pecuarias, pasando junto a los embalses del Villar, Puentes Viejas y Riosequillo. De dificultad moderada, con caminos, trialeras y senderos poco transitados; en el camino verás las curiosas «piedras seta» de Lozoyuela.

Ruta de carretera Torrelaguna – La Cabrera – El Berrueco – El Atazar – Patones de Abajo. Una ruta circular clásica entre cicloturistas de la zona, con subidas exigentes pero un entorno espectacular alrededor del embalse de El Atazar.

Museos y patrimonio

Museo Picasso de Buitrago del Lozoya. Además de su muralla medieval casi intacta y su castillo gótico-mudéjar del siglo XV, Buitrago esconde un pequeño Museo Picasso: una colección de obras que el propio pintor regaló a su peluquero y amigo, Eugenio Arias, que era de allí. Se ve en poco más de una hora y es un contraste curioso con el resto de la escapada, más centrada en naturaleza.

Patones de Arriba y Horcajuelo de la Sierra. Patones se lleva toda la fama por su arquitectura negra, declarada Bien de Interés Cultural. Pero si te da tiempo, Horcajuelo (uno de los pueblos con menos habitantes de la sierra) tiene un Museo Etnológico que merece una parada corta para entender cómo se vivía aquí hace un siglo.

Otras actividades

Rutas a caballo. Varias empresas de la zona organizan salidas guiadas por los alrededores.

Deportes de invierno. Cuando nieva, Valdesquí (Sierra de Guadarrama) y La Pinilla (ya en Segovia, muy cerca de Robregordo) son las estaciones más a mano.

Ferias y mercados. Si tu visita coincide con algún fin de semana de mercado o feria local en Buitrago, Madarcos o La Cabrera, no lo dudes: suele haber puestos de miel, queso, cerámica o alfarería, y es la mejor forma de ver la sierra tal y como la viven quienes están todo el año.

Nuestro consejo

Si solo tienes un fin de semana, no intentes verlo todo. Elige una zona (por ejemplo, Patones y Buitrago, o Canencia y Montejo) y déjate el resto para la próxima escapada. La Sierra Norte da para muchas visitas, y siempre queda algo por descubrir.

Dónde alojarte en la Sierra Norte de Madrid

En El Bulín tenemos casas rurales repartidas por buena parte de la Sierra Norte: Patones de Arriba, Montejo de la Sierra, La Cabrera, Horcajuelo, Paredes de Buitrago y Piñuécar, entre otros. Sea cual sea el rincón que elijas para explorar, seguro que tenemos una casa cerca.

Y para completar tu escapada con buena mesa, no te pierdas nuestra guía de restaurantes en la Sierra Norte de Madrid.

Te esperamos en El Bulín.

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